miércoles, enero 31, 2007

Yaquito

Yaquito le decían.

Se llamaba Carlos María Ibáñez, pero pocos sabían aquel nombre completo. O por lo menos no muchos de los que lo veíamos regularmente. El origen del apodo era su marca registrada, su firma, su reflejo más exacto. El no lo contaba a la primera de cambio, pero era imposible verlo por segunda o tercera vez y no tener el dato. Años atrás Yaquito paraba mucho por San Telmo, y más que paraba, se acostaba, arrodillaba, vomitaba y rompía las bolas. Y en esos tiempo, los fines de semana, el agente Miguel Armando Yaco estaba asignado a la zona. A la tercera vez que lo demoró, le empezó a dar pena. Lo ayudaba, lo “rescataba”, lo cuidaba de sus pares, y, en definitiva, lo había adoptado bajo su protección.

Así pronto, El Hijo de Yaco fue Yaquito.


A Yaco lo atropelló un auto manejado por unos pibes en pedo y estuvo internado dos meses con ambas piernas fracturadas. Abandonó la policía y se volvió a Entre Ríos. A la deriva, el joven Ibáñez se transformó más que nunca en Yaquito el terrible y se adueñó del barrio.

1 quisieron:

At 6:35 p. m., Blogger mi otro yo dice...

Que historia rara realmente.

Saludos!!

 

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