campari obviedad
mi bebida favorita se parece!
si, si, de repente descubro los secretos de las palabras en el color de mi vaso, si, si, dale, si, me gustan las armas, si, dale, cargala, si, uh, a ver, si, si. pumba, pumba. el color. el olor. gritar y gritar. arrodillado, qué tonto! siendo muy normal, muy fácil de identificar. escribiendo de a palabritas obvias, tomando campari.
que sonrían
- te doy una ache.
- mmm eso es que te quedás mudo? – dijo estallando en una risa.
- no -le contesté también sonriendo- entonces te doy una o.
- ohhhhh, qué sorpresa! - contestó juguetona.
- después una ele.
- ele, okey … algo más?
- si, como final te doy la última letra, y la primera, la eterna a.
el ambiente era el propicio, las miradas previas habían funcionado y hasta se podría decir que habíamos bailado juntos. ese fue mi arranque. importante, si tenemos en cuenta que era un departamento de cuarenta metros cuadrados y no había más de quince personas. ¿qué se forma? después había que seguir hablando, pero ya estaba. mi remate, relajado y poco pretensioso, fue directo y provocó más risas.
teniendo en cuenta eso y lo de las miradas, sólo tenía que cuidarme de no decir demasiadas estupideces…
fin de curso
vinieron!
comimos todo muy rico y bebimos como se debe!
jugamos!
la pasaron bien, fue genial!
de noche nos besamos a pleno y hasta usamos gel, fue intenso.
y mientras escribía intenso para lo del sexo, diego lo escribía para lo del recital. y e' así, eh...
conclusiones.
año.
calendario.
amor.
ella.
la de la sonrisa.
ella,
ella,
ella,
y ella.
internet.
y las canciones de amor.
tus canciones.
cero ocho, qué onda ...
cucaracha
Los borrachos imaginan bichos,
dicen que se les trepan.
eso si me daría pánico, imaginar gusanos e inséctos recorriéndome el cuerpo. y una polilla enorme que insiste en chuparme los labios. hormigas debajo de la piel, marchando entre las venas, junto a las moscas nadando sangre. con esas lombrices que terminan como tallarines (adentro de la boca) y sentir las patitas crujientes, morderlas, y el juguito, salud, el juguito de la cucaracha.
hombre bajo la lluvia
lo dibujé común. le puse piso, zapatos, pantalón, cuerpo, cuello, brazos, manos, dedos, cabeza, pelo (ni enrulado ni electrizado) ojos, boca, nariz. ahí me di cuenta que el paraguas en la mano quedaba mal. lo emparché un poco, dibujé el mango del paraguas, el palo, la parte de arriba y que cubriera todo el cuerpo. después la lluvia. ni mucha ni poca. igual cantidad a los costados que arriba.
después dije que veía dos insectos trepando. no dije que era una lucha a muerte. no dije que se odiaban en su propio asco. que se daban asco ellos, que eran inmundos, que sus babas eran ácidos letales, que luchaban y copulaban con pijas repugnantes y filosas, que desmembraban todo, que se reproducían en órganos sin estructura. que chorreaban excrementos.
pero no se lo dije a la psicóloga.
bastante fuerte estaba la psicóloga.
el del subte (sangre fría)
no me tengo que olvidar de nada, no me tengo que olvidar de nada, no me tengo que olvidar de nada, no me tengo que olvidar de nada, no me tengo que olvidar de nada, no me tengo que olvidar de nada.
mocasines de gamuza extrañamente bien cuidados, medias blancas, jean azul marino, remera negra desteñida que dice “sangre fría” con letras rojas chorreantes, una campera gris nevada sobre su falda, adivino un rosario de plástico blanco (veo las cuentas), cuarenta años, mira culos como pocos podemos darnos la libertad de verlos, pelo largo negro peinado para atrás, y va quedando poco y algunas canas, gomita roja, ojos perdidos, orejas dumbo, parece borracho. alto, se lo ve muy alto. un bolsa de plástico en sus manos. adentro, Pan.
momentos de intimidad va subrayado
esto es en una isla.
una chica escribe una carta y se la da a otra.
elige un mal momento para hacerlo y la situación se incomoda el doble.
pasa una semana y la chica más cómoda ya no le habla a la incómoda.
Ana se abraza. lee blogs y sigue sin llegar el mail. tampoco llega el mensaje de texto. y no llega el llamado. ella no llega. tal vez se fue. tal vez le dio vergüenza, tal vez no sabe cómo, tal vez le pasó, tal vez, tal vez … y se desconecta. escucha una canción argentina con título en francés y confirma que está realmente angustiada. ahora escribe. arma un porro velozmente y ahí va. escribe más, pero poquitas líneas. se levanta contenta. es hora de sacar fotos. wau! estoy re fumada, piensa la otra.